SALUD, SUYA, O SUS PALOMAS


Casi seguro que ha oído hablar de numerosos problemas respiratorios, con nombres como “Pulmón de colombófilo”, “Pulmón de criador de palomas”, “Pulmón de canaricultor”, “Pulmón del criador de aves”, o “Enfermedad pulmonar del criador de palomas”. Cuando se trata exclusivamente de palomas, las más apropiada suele ser la primara de esta lista, la segunda hace referencia a problemas en los que sólo se ven afectados los criadores, lo cual no es exactamente el caso. Muchos colombófilos han indicado que experimentan algunos de los síntomas típicos desarrollando actividades que nada tienen que ver con la cría.
El “Pulmón de colombófilo” es una forma de Alveolitis Alérgica Extrínseca (AAE) que los estadounidenses denominan “Neumonitis por hipersensibilidad”. La “AAE” también puede afectar a personas que tienen otros tipos de aves en su hogar, sobre todo periquitos. Otra forma de “AAE” sería el “Pulmón de granjero”.
Síntomas:
Existen dos fases distintas, pero superpuestas de “AAE”, “aguda” y “crónica”.




La fase aguda es la que sufren más comúnmente los colombófilos. Normalmente los pacientes experimentan intensos síntomas semejantes a un cuadro gripal como fiebre, escalofríos, dolor muscular, tos y/o falta de aire, de cuatro a ocho horas después de una exposición continuada a las palomas, tras limpiar el palomar o encestar las palomas. Un médico debería ser capaz de detectar anomalías pulmonares utilizando un estetoscopio o rayos X y los análisis de sangre pueden revelar niveles altos de anticuerpos desarrollados contra las proteínas de paloma. Los síntomas generalmente se suavizan en un periodo de 48 horas, pudiendo persistir durante una semana o incluso más. Aunque es posible pasar el ataque sin necesidad de tratamiento, es conveniente visitar al médico mientras persistan los síntomas, preferiblemente durante el mismo día de inicio, ya que si se demora puede que el médico no tenga síntomas visibles que estudiar. Es importante la identificación temprana de los pacientes, para intentar prevenir la progresión de la enfermedad hacia su, más complicada, fase crónica. Si se toman las medidas oportunas y la enfermedad es detectada a tiempo, es posible revertir la fase aguda de la “AAE”.
Asegúrese siempre de informar al médico de que tiene usted palomas y del tiempo transcurrió exactamente entre la exposición a estas y la aparición de los primeros síntomas.
Si no se detecta, o sencillamente se ignora, la fase aguda puede verse seguida por la fase crónica, caracterizada por un tipo de daño pulmonar irreversible, denominado científicamente como “fibrosis pulmonar”. Es un problema muy grave, que en casos extremos puede resultar fatal. Los principales síntomas detectables por el profano son disnea (dificultad respiratoria), tos y pérdida de peso que puede llegar a ser considerable.
Si cree que puede estar afectado, no se asuste y consulte a un médico. Este lo someterá a una serie de pruebas enfocadas a determinar cuál es el problema. Recuerde que pueden existir muchas otras posibles causas para sus síntomas, además de las palomas. Asegúrese de que su médico ha considerado todas las alternativas. No dude en pedir una segunda opinión.
Causas:
No fue hasta 1965 que se describió por primera vez el “Pulmón de colombófilo” en la literatura científica. Desde entonces, se han realizado numerosas investigaciones acerca de esta enfermedad y otras formas afines, como podría ser el caso del “Pulmón del criador de aves” y se sigue publicando nuevo material frecuentemente.



Existen varias escuelas de pensamiento dentro de la propia comunidad científica acerca de los mecanismos precisos de la enfermedad. Ninguna de ellas ha sido probada aún con resultados concluyentes. Sin embargo, hay acuerdo general a la hora de determinar a los colombófilos como un grupo de alto riesgo y que la inhalación de materiales derivados de las palomas puede provocar, con el tiempo, “Pulmón de colombófilo” en algunos individuos susceptibles. Muchos aficionados con una exposición similar a las palomas no desarrollan la enfermedad. No existe un método fiable para predecir quién se verá afectado y quién no. Esperemos que finalmente los científicos consigan desarrollar un método fiable, cosa que por el momento parece lejana. Hasta ese momento, toda persona expuesta a las palomas debe considerarse en riesgo y tomar las precauciones necesarias para reducir al mínimo la cantidad de material procedente de las palomas que entra en su sistema respiratorio.
Todavía no está muy claro cuál o cuáles son exactamente los derivados de las palomas que provocan la enfermedad. Los principales sospechosos son los excrementos y los restos de la muda, pero sea cual sea la causa, la característica principal radica en que las partículas deben ser lo suficientemente pequeñas como para que una gran parte de las mismas alcance las zonas de intercambio gaseoso situadas en los pulmones. Para que esto suceda, su tamaño debería ser inferior a las 5 micras de diámetro. Un micrón (µm) corresponde a la milésima parte de un milímetro. A efectos prácticos esto significa que las partículas capaces de causar problemas no pueden verse a simple vista. El tamaño mínimo de algunas de las partículas presentes en los restos de la muda puede abarcar un rango de entre 1 y 3 µm.
Cada aficionado tiene sus propios métodos de gestión y este artículo no podría hablar acerca de todos ellos. Mientras lea esta guía, considere todas aquellas cosas que hace y que podrían ponerlo en riesgo de respirar materiales derivados de las palomas.
Situaciones de riesgo comunes:
-Limpieza del palomar:
No permita que los excrementos se acumulen. Recuerde que aquellas partículas que no podemos ver son las más peligrosas. La mejor manera de eliminar el polvo es aspirándolo. Puede que sea necesario adaptar un filtro al sistema de escape de aire de la aspiradora, para evitar que el polvo aspirado pase simplemente a través de la máquina y vuelva a ser expulsado de nuevo al palomar. Lave el interior del palomar periódicamente con una manguera (después de dejar salir las palomas). Hágalo a primera hora de la mañana, en un día donde sepa que la temperatura ambiente va a favorecer el secado. No se olvide el palomar de cría.


-Manejo de las palomas:
Cualquiera que haya manejado palomas, especialmente palomas mensajeras, está familiarizado con lo que Colin Osman llama “el polvo que mancha chalecos”. Esta sustancia se hace particularmente notable los días de enceste, cuando las aves van a ser examinadas individualmente, tanto en casa como en los clubs. Este material presente en la ropa y las manos, se transfiere fácilmente a las zonas de respiración para luego ser inhalado, como se verá en profundidad en la posterior sección de “Ropa y protección”.
-Soltar a las palomas a entrenar:
Cada batida de las alas de un ave crea una poderosa corriente de aire descendente, ideal para la difusión de polvo presente en el suelo del palomar. Un estudio publicado recientemente ha sido capaz de demostrar que cuando abrimos las puertas o las ventanas para dejar que las palomas salgan a entrenar, la corriente de aire que produce el batido de todas sus alas al salir de las perchas en busca del cielo pone en movimiento buena parte del polvo acumulado en el palomar y que este no volverá a estar completamente en reposo hasta transcurridos entre diez y quince minutos.
Este hallazgo supone que usted no debería rondar el área cercana al palomar inmediatamente después de soltar las palomas, ni regresar a él hasta que el polvo se haya asentado. También sería conveniente usar una mascarilla si es necesario acudir al palomar, por el motivo que fuese, durante este periodo.





-Partículas procedentes de las vainas de las plumas:
En los palomares de cría, donde se encuentran en desarrollo las aves jóvenes y en el resto de palomares durante la muda anual, podemos encontrar en cantidades industriales restos de partículas derivadas de las vainas de las plumas, esto trae consigo un aumento considerable del material en suspensión que podemos encontrar dentro del palomar.
-Transporte de las palomas:
Como hemos visto, deberíamos evitar todas aquellas acciones que nos expongan a la inhalación de materiales procedentes de las palomas, debido al alto riesgo que conllevan. Sin embargo, muchos colombófilos que mantienen sus palomares escrupulosamente limpios, cometen el desliz de sentarse luego durante horas y horas dentro del habitáculo de un vehículo cerrado, donde también viajan palomas a un entrenamiento particular.
En un mundo ideal todos tendríamos vehículos especiales para transportar nuestras palomas. Sería perfecto que humanos y palomas pudiesen viajar separados dentro del mismo transporte. Sin embargo, en el mundo real, la mayoría de nosotros tenemos que conformarnos con usar para estos menesteres el mismo vehículo que usamos para la vida diaria. De todas maneras, existen una serie de precauciones que podemos tomar para minimizar la exposición durante estos entrenamientos.
Deberíamos mantener siempre limpias las cestas de transporte, impidiendo que se acumulen en su interior el polvo y las plumas. Lavarlas periódicamente con agua. Meter las aves en el coche justo antes de salir y retirar las cajas vacías del vehículo tan pronto como regresemos a casa. Reduzcamos al mínimo el tiempo de permanencia de las aves dentro de automóvil. Favorezcamos la ventilación cuando las palomas estén dentro. Intentemos establecer un flujo de aire que aleje los restos de las palomas de nuestra zona de respiración. El éxito de nuestra empresa en este campo dependerá, obviamente, del tipo de vehículo.


Pueden intentar seguir estas pautas que yo mismo he desarrollado a la hora de estudiar la ventilación durante el transporte de palomas y humanos en mi propia furgoneta. Llevo las ventanas del lado del conductor cerradas y parcialmente abiertas las del lado contrario. Las rejillas de ventilación presentes en el salpicadero, que nutren el habitáculo de aire fresco procedente del exterior, están orientadas hacia la zona de respiración del conductor, con el ventilador a un buen rendimiento. No permito que el polvo se acumule, aspiro el interior del vehículo inmediatamente después del transporte de las aves.
Sería conveniente que las cestas dispusieran de cajones o bajos extraíbles, para retirarles el polvo (vea a continuación “Fondo del palomar”). Las personas que hayan sufrido con anterioridad ataques agudos de “Pulmón de colombófilo” deberían usar necesariamente una mascarilla cuando transporten palomas en su coche.



Fondo del palomar:
El mismo estudio recientemente publicado, al que se hacía referencia en la 1ª parte de este artículo, reveló que 5 palomares en los cuales se usaba el método de “cama gruesa” (acumulación prolongada de restos en el fondo), mostraban niveles de partículas y restos en suspensión significativamente superiores a los hallados en palomares donde se limpiaba el fondo regularmente (por lo general de forma diaria). Los tipos de fondos de palomar estudiados incluían heno, virutas de madera, serrín, o arena a la que puntualmente se le había añadido cal. Se realizaron algunas pruebas en un palomar experimental (construido ad hoc) utilizando como fondo o cama: arena, arena y cal, viruta (ojo, no serrín), viruta y cal, heno y sepolita 
(Nota del traductor: también llamada sepiolita, mineral presente típicamente en la arena para gatos). Los niveles de partículas más elevados se contabilizaron durante el uso de sepolita, y los más bajos, al usar  viruta y cal como fondo de palomar.
Otros peligros:
Tenga en cuenta que puede haber otros materiales presentes en el palomar, capaces de causar problemas respiratorios. Materiales de nidificación, polvo o restos procedentes del grano, por nombrar sólo algunos ejemplos capaces de causar problemas tan graves como los observados en el caso de restos procedentes de las propias palomas y que debemos tener controlados o, en su caso, estar protegidos en su contra.



Cómo minimizar nuestra exposición:
Diseño del palomar:
Los profesionales sanitarios utilizan equipos de protección personal para evitar problemas de salud sólo como último recurso. Antes de recurrir a los dispositivos de protección respiratoria debemos considerar si nos es posible adoptar soluciones “de ingeniería o diseño” para resolver el problema. Diseñar el palomar para reducir al mínimo la cantidad de restos en suspensión presentes en la zona de respiración del colombófilo (y las palomas) debe ser la primera estrategia empleada para restringir todo lo posible el problema.
Muchos aficionados invierten enormes cantidades de tiempo y dinero desarrollando mejoras en los flujos de aire de sus instalaciones. Desgraciadamente, la solución clásica e ideal para las palomas (el aire viciado se expulsa a través del techo, mientras que el aire fresco entra desde el nivel del suelo), probablemente no sea la más indicada para los colombófilos. Antes de ser expulsado del palomar, se fuerza al aire a pasar a través del nivel de acumulación de excrementos, entre la parte habitada por las aves y a través de la zona de respiración del colombófilo. Lo ideal sería que el aire fresco fluyese a la zona de respiración del aficionado antes de entrar en contacto con restos de otros materiales producidos o derivados de las palomas, incluyendo, por supuesto, a
las propias aves. Para superar este hándicap, sería necesaria la utilización de algún tipo de flujo de aire artificial. Forzando la entrada del aire fresco desde el nivel del suelo hacia la zona de respiración a través de conductos de ventilación, obligándolo a salir del palomar a través del techo mediante medios mecánicos. El aire viciado debe ser extraído del palomar, junto con la mayor cantidad de polvo posible, desde el nivel del suelo y estas salidas desde las que se expulsa aire sucio deberían estar lo más alejadas posible de las entradas de aire limpio.
Pero la facilidad para aplicar un sistema de estas características, variará en función de la naturaleza de cada palomar, y de lo alimentada que esté su cuenta corriente. En climas cálidos, donde los palomares suelen tener al menos una pared hecha de malla, bien sea metálica o de tela, el diseño de la ventilación es más complicado (pero no imposible). En climas más fríos, donde el habitáculo suele estar con frecuencia totalmente cerrado, el control de la ventilación es mucho más fácil.


Es corriente hoy en día encontrarse con sistemas de autolimpieza en algunos palomares. Varían en cuanto a complejidad (y precio) desde los sistemas de maquinaria automatizada, al cada vez más común suelo de malla. Desconozco totalmente si se ha realizado algún tipo de investigación sobre este campo, pero parecen atractivos tanto desde el punto de vista sanitario, como a la hora de ahorrar tiempo en la gestión del palomar. Es necesario recordar que cualquier sistema es únicamente tan bueno como lo sea su mantenimiento. Los excrementos, las plumas, el polvo, y demás restos, deben ser recogidos en algún lugar desde el que sea posible retirarlos fácilmente del palomar. Asegúrese de que no está desplazando el problema de sitio, en vez de resolverlo.
Los palomares deberían diseñarse evitando crear zonas donde el polvo pueda  quedar atrapado y acumularse. En particular, asegúrese de que las perchas no están pegadas del todo a las paredes. Deje espacio suficiente para que cualquier resto depositado en la parte trasera de la percha pueda caer al suelo.
Equipo de protección personal:

-Protección respiratoria (máscaras):
Un estudio a pequeña escala (con 6 sujetos) publicado en junio de 1981, indicaba que los respiradores “pueden ofrecer una protección trascendente o incluso completa en la mayoría de los casos, frente a exposiciones a partículas en suspensión capaces de provocar Alveolitis Alérgica Extrínseca (AAE)”. Los resultados de este estudio son cuando menos alentadores, pero deberían ser verificados por un estudio más extenso y a mayor escala.




Las máscaras se presentan en gran variedad de formas, tamaños y tipos. Es vital que usted se haga con el tipo correcto, que se adapte exactamente a sus necesidades. Incluso pequeñas fugas alrededor de una máscara pueden resultar un punto de exposición. Por esta razón las máscaras deben llevarse bien ajustadas, ya que no tiene sentido llevar puesto algo que no nos protege adecuadamente. Están diseñadas para proteger al usuario de riesgos específicos. Asegúrese de que la que ha seleccionado para usar en el palomar ha sido diseñada para proteger al usuario contra el polvo. Una diseñada para proteger contra otros riesgos, no nos protegería adecuadamente contra la inhalación de restos derivados de las palomas.
Por desgracia, existe en el mercado una serie de dispositivos de baja calidad que parecen apropiados, pero que no ofrecen una protección adecuada. La mejor forma de comprobar que tiene el tipo correcto, es asegurarse de que la máscara seleccionada está diseñada específicamente para la protección contra el polvo, como se define en el estándar 1715-1994 7 de Australia/Nueva Zelanda, o en los equivalentes internacionales de cada país 
(Nota del editor original: Este artículo será leído por colombófilos de diferentes países alrededor del mundo, no podemos ofrecerles la norma equivalente en cada país. Para estar seguro, por favor, siga los consejos del señor Gleeson. El distribuidor de equipos de seguridad donde ha adquirido su máscara debería ser capaz de proporcionarle la información adecuada).

El almacenamiento de los respiradores es también importante. Deberían guardarse en un lugar que impida su contaminación. Si el interior de la máscara está sucio, podemos encontrarnos respirando una gran dosis de productos contaminantes. No tiene sentido usar una máscara como protección frente a materiales que se encuentran dentro de la propia máscara.
Llevar barba o bigote puede crear dificultades a la hora de lograr un ajuste adecuado. Si es su caso, puede que deba usar un tipo diferente de dispositivo de protección. En estas circunstancias, es recomendable acudir a un proveedor de equipos de seguridad industrial e informarse personalmente de las posibilidades.
Por otro lado, las máscaras tienen la desventaja de ser incómodas, haciendo su uso poco atractivo. Incluso con las mejores intenciones, es difícil recordar ponerse la máscara cada vez que visitamos el palomar. Situación especialmente habitual cuando se trata de una visita rápida para realizar una tarea en particular o, como sucede con frecuencia, si pasamos por el palomar sin premeditación consciente. Por lo tanto, si bien es relativamente fácil protegerse con una máscara cuando se sabe de antemano que se va a estar expuesto a grandes dosis de antígeno (por ejemplo, durante la limpieza) no se trata de una estrategia viable a largo plazo para la protección frente a exposiciones frecuentes pero a pequeña escala, si no se lleva en cada ocasión.

-Ropa de protección:
Los materiales que entran en la vivienda a través de la ropa del colombófilo, pueden acabar comprometiendo la salud de las personas que viven con él. Hay casos registrados en la literatura científica de esposas de aficionados que presentaban cuadros de “Pulmón de colombófilo”, a pesar de no tener ningún tipo de relación con las aves. La explicación más probable es que la contaminación de la vivienda por productos derivados de las palomas, siendo la ropa del colombófilo el vector de entrada, fuese suficiente para afectar a otra persona expuesta a la indumentaria manchada.
Una forma sencilla de evitar este tipo de problemas es el uso de una bata protectora, u otro tipo de ropa semejante, mientras estamos trabajando con las palomas y quitárnosla antes de entrar en casa. Las prendas contaminadas deberían colocarse en un recipiente cerrado cuando no las estemos usando.




También debería usarse calzado fácil de quitar y poner  cuando visitemos el palomar (por ejemplo, un par de sandalias o incluso zuecos de caucho), que nos quitaremos antes de entrar en el hogar.
El único acceso de la ropa de protección a la vivienda deberá ser para el lavado. Llevándose directamente a la lavandería y siendo lavada de inmediato. No deje que se contaminen otras prendas de vestir.

-Higiene personal:
Los restos derivados de las palomas también pueden acumularse sobre la piel. Debemos lavarnos las manos con agua y jabón después de manipular a las aves y ducharnos tras limpiar el palomar.

-Comportamiento de las palomas:
Las actividades de las propias aves pueden ser un problema, ya que vuelan en el interior del palomar. Cada batido de las alas de un ave crea una poderosa corriente descendente de aire, capaz de poner en movimiento el polvo acumulado. En la medida de lo posible, los palomares deberían estar diseñados de manera que las palomas se vean obligadas a caminar, en lugar de volar, a la hora de moverse en su interior y no puedan escapar cuando sea necesario cogerlas. El que las palomas estén acostumbradas a su presencia también puede reducir sustancialmente el que se vean forzadas a volar. Una ventaja que encontrará en este comportamiento es su efecto positivo sobre el rendimiento deportivo (Tienen una muestra de ello en el siguiente artículo: 
El estrés en la colombofilia).

El instinto de grupo hace que el nerviosismo se extienda rápidamente a través del palomar. El típico ejemplar nervioso que vuela alocadamente cada vez que entramos en el palomar debe ser eliminado. (Nota del traductor: En vez de ser tan excesivos e innecesariamente rigurosos, podemos pararnos un poco a trabajar especialmente con esa paloma, de cara a que acepte mejor nuestra presencia. Por otro lado, el individuo nervioso suele ser el primero que abandona el bando durante un ataque de depredación y la propia selección natural ya se encarga de tirar los dados).

-Baños frecuentes:
Proporcionar baños con tanta frecuencia como sea posible, preferiblemente fuera del palomar. Esto puede reducir sustancialmente la cantidad de restos en suspensión presentes en la atmósfera interna. Tampoco es aconsejable dar a las aves demasiados baños, ellas mismas regulan su frecuencia. Sin embargo, creo que existe una excepción a esta regla. No debemos permitir que se bañen los 3 días anteriores a una carrera, ya que no tendrían suficiente cera en sus plumas para protegerlas en caso de que llueva.


Bibliografía: Libros, Internet, Enciclopedia.